sábado, 22 de diciembre de 2012

Lo entiendo

Como consejo, pequeño... cuidado con lastimar a las personas en tu autodescubrimiento. Éxito, coraje, valentía y delicadeza es lo que te deseo. Un abrazo.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Yo sé que sólo tú lees esto.

(Aunque ya ni esté en tu lista del blog), pero no es un reproche, no son malas palabras, ni nada de eso. Yo lo llamaría más bien un agradecimiento. 
Porque igual, a pesar de todo lo último... tal como dices tú, fueron seis años. Seis años que, al menos yo, considero de amistad sincera, incluso inocente, agresiva, graciosa, de complicidad y paciencia absoluta...y, porque no decirlo, hermosa. Y de cambios. De muchos cambios; de peligros; de cambios que implicaron peligros en la amistad, de que se quebrara, una y mil veces... pero, cuando dejó de existir la consideración por un otro, el cariño no fue suficiente. Y fue por parte de los dos (no creas que te culpo de lo ocurrido). Es difícil hilar pensamientos, ideas, sentencias tal vez... o esperanzas. Tal vez te pase lo mismo a ti. 
La única intención de éste documento desordenado, es que sepas que no te guardo ningún rencor, que agradezco todo lo vivido, que te verdad te deseo lo mejor, que puedas encontrar lo que tanto buscas. 
Gracias por todo, buena suerte. 
Hasta luego! 

miércoles, 17 de octubre de 2012

Pareciera ser que es como extraño para la gente sentirse feliz, porque sí. Éste año ha sido muy intenso, he vivido más de lo que tenía planeado, he conocido a muchas personas, me he enamorado de muchos hombres, he tenido aventuras con alguno de ellos, he sido exitosa en mi trabajo, he comenzado a escribir artículos científicos, volví a leer, a organizarme porque pasar toda la vida improvisando no le hizo muy bien a mi corazón y bueno... todos me ven y lo ven raro. El otro día leía en un blog de un amigo que la infelicidad es apegarse a que todo resulte bien; pues, yo no estoy de acuerdo... acaso es una causa de infelicidad tener confianza y fe en que la vida nos dará cosas buenas, por el sólo hecho de existir? qué tiene de malo? No lo veo. A veces igual creo que refugiarse en que nada funciona nunca es como una excusa ante el no arriesgarse más en la vida; no todo llega de la nada, hay cosas/personas/relaciones que son un apostar constante, eso que llaman "suerte" no existe en lo más mínimo, sólo son oportunidades que se encuentran con nuestra preparación: combinación perfecta. 

No veo porque deba sentirme culpable por estar contenta por la vida, por no andar pidiendo perdón por circunstancias de la vida o porque deba llorar porque la vida es tan triste. Todos tenemos nuestra triste historia y tener problemas no te hace ni más ni menos importante/valioso. 

Lo peor que puede pasar es volver a empezar. La felicidad sería eso, volver a empezar todas las veces que yo quiera. Y eso, no estoy dispuesta a transarlo.

sábado, 2 de junio de 2012

(...) y bueno, me dijo que me fuera, que no lo webeara nunca más y que no quería volver a saber de mí; que no lo llame, que no lo busque, que nunca vuelva a su casa. Tomé mis maletas, abrí la puerta y me dijo:
- ¿A dónde vas, mi amor?
- Voy a buscarme. Chao.

viernes, 10 de febrero de 2012

El pequeño artesano.

Dentro de mis vacaciones, fuimos con mi mamá y otra gente a conocer el Valle del Elqui. Siempre ha sido renombrado, tanto como por sus cultivos, los cielos más limpios del mundo, fabricación de pisco, auras místicas e incluso por los avistamientos extraterrestres. 

Podría decir muchísimas cosas sobre este viaje, de todo en verdad pero en ésta ocasión, me detendré en lo que aprendí de este viaje. 

Todo lo turístico de este precioso valle, induce necesariamente a la artesanía. Desde La Serena, pasando por Vicuña, Diaguitas, Rivadavia, Monte Grande y también por Pisco Elqui (así se llama el pueblo), vi múltiples puestos de artesanías todos iguales en su especie. Podríamos encontrar en dichas ferias las mismas artesanías que vi en Arica o las que he visto en Puerto Montt... no obstante, llama mi atención un carrito en uno de los costados de la plaza. En el, estaba un niño (que luego de hablar con él, me cuenta que tiene once años), que me dice que todo lo que está en el carrito vale mil pesos, excepto unos aros y unos cuadros de una técnica que me explicó extensamente y que no logré entender muy bien (se trataba de pintar en muchas capas de colores, de manera que diera un color a la vista, pero que en pintura era otro. Un trabajo arduo, ya que su abuelo demora tres meses mínimo en hacer uno de ellos). 
Lo observo durante un rato, su habilidad para vender y conversar es impresionante. Lo veo fabricando diversas cosas (talismanes con runas, aros, pulseras, etc)... los aros, llaman mi atención. Me comenta que él pude fabricar aros como yo los quiera, pero que debía esperar a que llegara su mamá para ayudarle con la venta de sus cosas... espero una media hora, mientras me doy una vuelta por el pueblo y llamo a Kalo para contarle un poco del lugar y del calor; al regreso, está su mamá... una mujer joven, hermosa, con manos finas que acaricia el cabello de su hijo (se llama Azul). Azul está sentado bajo el carrito, en donde tiene todo un variado y lindo taller con sus materiales, me pide disculpas por su desorden (maravilloso)... veo como sus manos se mueven en torno al cuarzo que va a buscar con su abuelo a las montañas, como dobla los alambres para sostenerlo; mientras me comenta que los aros son bonitos porque lo hacen sentir completo a uno, como una extensión de nuestro cuerpo. Se ríe contándome que cuando olvida ponerse sus aros, se siente desnudo. Me pide disculpas nuevamente porque sabe hacer pocas cosas aún, me cuenta que aún está aprendiendo pero que los aros los sabe hacer bien. 

Pasado un rato, los termina. Los envuelve en una bolsa de papel blanco con una hoja impresa que dice "Valle del Elqui" y lo sella como un sticker de "Producto Artesanal". Me sonríe y me dice que seguro me quedarán muy bien. Nos despedimos en la plaza. Él, tiene 2500 pesos más en su bolsillo... yo, tengo el legado de un artesano de esos que ya no quedan. 


En todo el viaje, no conocí a nadie más, a nadie que fuera un artesano como Azul. Él, sin duda con el apoyo de su madre y sus abuelos (también artesanos), conservarán el legado de su historia, de las técnicas, que hoy se ven arrolladas por el dinero y por el "progreso". Muy pocos quieren ser artesanos, estamos inmersos en donde ese trabajo no es apreciado, en donde todo lo encontramos caro, todos tenemos miles de pares de aros iguales, sin tomar en cuenta el proceso, el amor y el espíritu que pone un hombre o una mujer en trabajar con sus manos.  El pequeño artesano, sin darse cuenta, me enseñó a valorar lo nuestro, a tener esperanza en que en todo este mundo industrializado, siempre quedará un niño que no tendrá miedo de ser quién es y seguir la huella de sus antepasados. 

lunes, 30 de enero de 2012

Lo inauténtico.


“El ser del Dasein es ser para la muerte, es ese ser que inexorablemente va a morir. Ante esta realidad que es temible y que despierta una enorme angustia y esta angustia releva la muerte, el hombre quiere negarla y para eso se entrega a la existencia inauténtica. La existencia inauténtica consiste en negar que el hombre es ese ser que es para la muerte. El Dasein se entrega al mundo del “se”, “se dice que hay que leer los libros de Harry Potter”, “se dice que hay que ver tal programa, que hay que leer tal diario”, el Dasein inauténtico está determinado desde afuera, lo acepta. Vive en el modo de la pasividad, vive como viven, dice lo que se dice, opina lo que se opina y así está inmerso en el mundo de lo anónimo, no es él es el “uno”. Heidegger hace del “uno”, lo anónimo. Entonces el Dasein quiere unirse a ese “uno”, anónimo, para ser uno más y no pensar por sí mismo y no darse cuenta en algún momento que la muerte inexorablemente será una experiencia suya y que nadie puede morir por ti. El Dasein inauténtico consagra su vida a negar, dice “la muerte le pasa a los otros, ¡como se muere la gente!”, es decir que ese Dasein muerto, ha dejado de ser, como ya no es, pasa a ser una cosa que no está animada por existencia. La muerte es un espectáculo también, pasan los coches, la gente que llora, las flores, es un espectáculo que niega la negación inauténtica que hace el Dasein, la muerte forma parte de lo anónimo que le ocurre a los otros.
El fundamento de la existencia auténtica es enfrentar, aceptar esa finitud. El Dasein auténtico sabe que va a morir y que su ser es para la muerte y lo acepta. Le da densidad a su existencia, lo lleva a una existencia que no se disuelve en el “uno”. El existente auténtico está separado del mundo del “se dice” porque ante todo ha aceptado su condición, elige lo que quiere hacer, leer y hablar; enfrenta la angustia de que nadie puede morir por él. En cambio el existente inauténtico al no poder enfrentar su finitud, enfrenta la vida con una liviandad de lo inauténtico, aceptando todo lo que le dicen, le venden y le cuentan para sofocar la angustia de morir; se niega a aceptar que la existencia tiene misterios y que el fundamento de la existencia es esta capacidad asombrosa del Dasein de saber que va a morir y seguir viviendo. En la vida inauténtica todo misterio pierde su encanto, ya que no va detrás de ningún misterio ni nada nuevo, va detrás de lo que se dijo, se creó y ya se estableció. Voy detrás de lo “uno”, soy una cosa que se disuelve en el anonimato del todo que ha sido creado para que los hombres no tomen conciencia de nada. El mundo de lo uno, de lo que se dice, se habla, de las habladurías es un mundo que está constituido para que el Dasein no tome conciencia de que es un ser para la muerte. ¿Quién constituye el mundo del anonimato para que tengamos una vida inauténtica? Está constituido por los poderosos otros, cuando yo acepto ese mundo estoy bajo el señorío de los otros, que hoy está dado por los medios de comunicación, porque los “sujetos son sujetados” (Foucault), si los sujetos son sujetados a través de los medios, son sometidos. Ese señorío de los otros elimina toda posibilidad de una vida auténtica, yo soy ese tipo que vive repitiendo las ideas que les dicen, las cosas que deben comprar, los programas que deben ver, está aniquilada toda posibilidad crítica de la conciencia. Pasarse la vida bajo el señorío de los otros sin nunca haber dicho una palabra propia, es como haber vivido muerto".

El otro día, cuando estábamos tomando cerveza y dijiste "sí, fui a ver a Paul McCartney, pero no creo que los Beatles sean buenos", me acordé de esto. Hiciste creer que eras auténtico, pero no estabas haciendo más que "escuchar lo que SE ESCUCHA, decir lo que SE DECÍA" en mi entorno. 
Que lata pensar que puedes ser tan inauténtico y que con comentarios chicos como el que escribí más arriba, quedas en evidencia absoluta, porque creo que sé escuchar... y eso, fue lo que escuché. 



miércoles, 25 de enero de 2012

Sentir en tiempo real I


Es que se pueden ir todos a la mierda. De verdad, hay "amigas" que se pasan de barzas. Porque si uno llevara la cuenta de cuantas veces escuchó llantos y penas de ellas por sujetos... sería una lista interminable. Pero no, yo no tengo el derecho de pasarlo mal... y al confiar, contar lo que sucede, lo único que obtengo de vuelta es una sonrisa irónica y juicios. Estoy chata de sus juicios. Y eso va para todos. 
Váyanse a la mierda quienes ven todo en dualidades. No todo es así. Si ustedes quieren ver la vida de esa manera, perfecto. Pero no me webeen.


Y por cierto, no quiero ni un puto comentario por parte de ustedes sobre lo que escribí acá. 

domingo, 22 de enero de 2012

El día en que mis enemigos me tiren flores, definitivamente me habré muerto.

Pero tampoco me gustan los buenos comentarios. Acaso será que las dos mitades de mi, odian y aman mutuamente a cada una de las partes involucradas.

Será que Rossana no cree en la gente, y Pilar sí cree en la redención.


El asunto se me viene a la cabeza después de conversar siempre con dos amigos... este mundo, ésta gente, están todos desquiciados. Porque vemos a la gente y cada día los entendemos menos a todos. 


¿Por qué puedo ver dentro de las personas? A veces es asqueroso. Y como puedo ver dentro mío y no solo ver estas dos partes de un todo que me conforman. Y a la vez ver las partes oscuras de mis propios "yoes" en un sin fin de espejos rotos, multiplicados por diez mil y extendidos hasta el universo, que al final no es más grande que un grano de arena. Desesperante, por qué no decirlo. 

Ayer algo me marcó. Me dijeron: Deberías ser más tolerante, conciliadora y eludir ciertos temas de conversación.


Y, créanme, cuando lo escribo, me resulta difícil. A veces las personas creen que uno escribe para que los demás le encuentren la razón; se equivocan, escribimos para la sanación de nuestro "incomprendido" ser. 

Si creen eso, prefiero ser analfabestia y no tener idea lo que es realmente saber leer y de lo que realmente es saber escribir (que no es descifrar códigos y responder en los mismos, sin sentido, para los que no se han dado cuenta).


Prefiero ser ignorante y ser uno más del montón que solo piensa el culo, en la teta, la pelota y la cerveza.

Pero me pierdo pensando, no sólo en esas cosas. Sino en cuanto aire tiene la susodicha pelota, en cuantos grados alcohólicos tiene la cerveza y de como alguna vez la cebada con la que la hicieron saludó al sol en las mañanas. Pensando en como la teta y el culo alguna vez abrieron un regalo de navidad cuando todavía arrastraban la bolsa del pan. Y sonrío recordando mi propia niñez. Porque es así señores: El pene con patas que en este momento le gusta a las damas, antes fue un niño. Y la teta, vagina y culo que ahora estamos mirando con total depravación en un anuncio de cerveza barata, antes fue una niña.

En un punto del tiempo, siguen siéndolo. Si uno ve el entramado puede verlos. En la cara del imbécil enojado a tu lado en la calle, en la mirada de la vieja neurótica en la micro. En ese momento hay dos niños jugando a la pelota o a las muñecas, y que no saben que alguna vez se convertirán en eso. Por eso la vejez mira con envidia a la juventud; por la energía potencial cinética de vida que poseen, ya que pueden ser cualquier cosa en un futuro. Claro está, hasta que ese futuro se vuelve la mierda del presente que es ahora.

¿Fin? O el principio de un caldo de cabeza eterno y podrido. Vaya saber yo, y de hecho no quiero. Pero, lamentablemente, ya lo sé.