Pareciera ser que es como extraño para la gente sentirse feliz, porque sí. Éste año ha sido muy intenso, he vivido más de lo que tenía planeado, he conocido a muchas personas, me he enamorado de muchos hombres, he tenido aventuras con alguno de ellos, he sido exitosa en mi trabajo, he comenzado a escribir artículos científicos, volví a leer, a organizarme porque pasar toda la vida improvisando no le hizo muy bien a mi corazón y bueno... todos me ven y lo ven raro. El otro día leía en un blog de un amigo que la infelicidad es apegarse a que todo resulte bien; pues, yo no estoy de acuerdo... acaso es una causa de infelicidad tener confianza y fe en que la vida nos dará cosas buenas, por el sólo hecho de existir? qué tiene de malo? No lo veo. A veces igual creo que refugiarse en que nada funciona nunca es como una excusa ante el no arriesgarse más en la vida; no todo llega de la nada, hay cosas/personas/relaciones que son un apostar constante, eso que llaman "suerte" no existe en lo más mínimo, sólo son oportunidades que se encuentran con nuestra preparación: combinación perfecta.
No veo porque deba sentirme culpable por estar contenta por la vida, por no andar pidiendo perdón por circunstancias de la vida o porque deba llorar porque la vida es tan triste. Todos tenemos nuestra triste historia y tener problemas no te hace ni más ni menos importante/valioso.
Lo peor que puede pasar es volver a empezar. La felicidad sería eso, volver a empezar todas las veces que yo quiera. Y eso, no estoy dispuesta a transarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario